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Netflix: ¿en su mejor momento o en un precipicio financiero?

En la última entrada de su análisis titulado “Netflix Misunderstandings”, el especialista Matthew Ball analizó los supuestos problemas financieros de la compañía y refutó las teorías que pronostican una eventual caída del servicio.

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El argumento más común sobre una eventual caída de Netflix no gira en torno a los derechos de contenido o la competencia, sino a los balances generales y las recesiones. Sin embargo, en la última entrada de su informe titulado “Netflix Misunderstandings”, publicado en el sitio Redef, el especialista Matthew Ball analizó los supuestos problemas económicos de la compañía y refutó las teorías que indican que Netflix se encuentra en un precipicio financiero.

La entrada de Netflix al mundo del contenido original en 2011 fue un antes y un después para la compañía. Para Ball, este movimiento fue “necesario para su supervivencia”, dado que la plataforma rápidamente entendió que, con su modelo de adquisiciones, rápidamente empezaría a perder su contenido licenciado y también clientes.

En ese momento, Netflix tenía $2.2 billones de dólares en ingresos, $160 billones en ganancias y una capitalización de mercado de $11 billones, y no tenía experiencia en desarrollar, producir o comercializar contenido original. Sus ahora competidores directos, como Disney, Comcast/NBCUniversal y 21st Century Fox (en aquel entonces dueños de Hulu), miraban con desconfianza la idea de que una compañía tecnológica reconocida por hacer envíos de DVD pudiera llegar a crear buen contenido, y mucho menos ser una amenaza.

Seis años después de “House of Cards”, la primera serie original de Netflix, la ventaja financiera de la compañía ha crecido tanto que actualmente gasta más que cualquier otra empresa de la industria de contenidos de televisión y películas (incluso la combinación de Disney-Fox, excluyendo los derechos deportivos).

Muchos sostienen que el éxito de Netflix se debe únicamente a su ventaja financiera, “algo que solo fue posible porque los mercados de capital permitieron el despilfarro de la empresa, lo que se debió a la buena suerte de haber pasado la mayor parte de su historia OTT durante un mercado alcista récord y particularmente porque los grandes medios ofrecieron sus derechos de contenido más valiosos a precios increíblemente infravalorados”, opinó Ball. En consecuencia, y a pesar de todo el éxito de Netflix hasta la fecha, ahora muchos ejecutivos de Hollywood creen que las mismas fuerzas de las que la compañía se benefició en su momento son las que ahora destruirán o, como mínimo, disminuirán gravemente a la compañía que conocemos hoy.

Específicamente, los críticos argumentan que cuando una recesión golpee, el crecimiento económico se ralentice, los mercados de capital decidan dejar de complacer a Netflix y/o el crecimiento de suscriptores del servicio se detenga, Netflix se verá paralizado. “Tiene demasiada deuda, demasiados pasivos de contenido (casi todos fuera del balance general) y demasiado flujo de caja negativo para sobrevivir en su forma actual. A la inversa, las compañías de medios grandes no tienen ni por asomo los índices de deuda de Netflix, sino que cuentan con grandes reservas de capital y contenido/IP, además de tender a generar una gran cantidad de efectivo”, sostienen quienes se oponen al modelo económico de la empresa.

Sin embargo, Ball asegura que todas estas críticas no tienen demasiados fundamentos, y que Netflix no está en un precipicio financiero. Para él, Netflix no colapsará por diversos factores, empezando por el hecho de que una recesión sería más una ventaja que un problema para la compañía: hoy en día, Netflix es la fuente más barata de grandes volúmenes de entretenimiento de alta calidad. Si se produce una recesión, el historial económico sugiere que el servicio probablemente sea uno de los últimos gastos discrecionales que un consumidor buscará recortar. En su lugar, es probable que se reduzcan o eliminen los servicios de precios más altos, como la TV paga o aquellas plataformas con bibliotecas más pequeñas, como Showtime o Starz.

Otra crítica importante es que Netflix necesita el apoyo de los mercados de deuda para financiar sus operaciones y crecimiento en curso. Si perdiera este soporte, la compañía necesitaría poner en práctica muchos cambios o restringir sus planes de crecimiento. No obstante, tras una década de ser apoyado por estos mercados, pocos críticos pueden asegurar exactamente por qué se produciría esta pérdida de apoyo.

Netflix ha expresado su opinión sobre el hecho de que espera que estas pérdidas aumenten, e incluso más de lo proyectado si ve las oportunidades de contenido adecuadas. Si el crecimiento de suscriptores cayera sustancialmente, esto podría cambiar. Pero esto solo se ofrece como un resultado potencial, en lugar de uno probable. En los últimos seis años, el crecimiento global de suscriptores de Netflix ha sido increíblemente constante, con un incremento anual del 36%, 31%, 30%, 26%, 24% y 26%.

Es cierto que la compañía verá a Disney, NBCUniversal/Sky y WarnerMedia ingresar al mercado a finales de este año, pero estos servicios tardarán años en lanzar contenido original exclusivo, reclamar sus derechos de catálogo y lanzarse internacionalmente. Y cuando esto pase, es extrañamente contrario asumir que estos nuevos participantes perjudicarán el crecimiento del gigante de streaming. Mientras tanto, Netflix está en camino a agregar 30 millones de suscriptores y $4.5 billones en ingresos solo en este 2019 (varias veces más que cualquiera de sus competidores en sus métricas).

“¿Generará Netflix en algún momento flujo de caja positivo? Inevitablemente. Su crecimiento del gasto no continuará para siempre. En algún momento, la compañía maximizará la penetración plausible o verá cómo los rendimientos de la inversión de contenido marginal llegan a cero a medida que el tiempo de observación se estanca. Pero para este fin, el mero hecho de que Netflix no haya detenido su crecimiento de gastos interanual no significa que necesite este crecimiento del gasto para sobrevivir. Ahora es el momento de gastar, especialmente dado que Netflix está comenzando a monetizar (y, por lo tanto, capturar) mercados sin historia real de gasto del consumidor en la televisión (por ejemplo, Japón o Portugal). ¿Qué podría ser mejor?”, concluyó Ball.

Para leer el informe completo, haz click aquí.

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