Sergio Gándara: “Animarse a exportar es el desafí­o de los canales en Chile”

El fundador de Cinema Chile y ex Presidente de la Asociación de Productores de Cine y Televisión de Chile expresó su preocupación acerca del estancamiento del sector audiovisual en el paí­s.

Comparte esta nota:

En el marco del último Chile Media Show, el director y productor de Parox, fundador de Cinema Chile y ex Presidente de APCT (Asociación de Productores de Cine y Televisión), Sergio Gándara, expresó su preocupación acerca de la producción televisiva en Chile, una industria que, aseguró, enfrenta un severo estancamiento que tiene como consecuencia más inmediata y preocupante una pérdida de la identidad nacional.

En diálogo con Señal Internacional, el ejecutivo explica por qué es vital abrir las ventanas y fomentar inversiones y polí­ticas regulatorias que favorezcan la producción nacional.

En Chile hay talento y hay creatividad. ¿Lo que falta es inversión?

“Falta inversión pero también faltan ventanas. Y, cuando hablo de inversión, me refiero a quién se atreve a identificar en este talento y en esta capacidad de contar historias un valor que sea diferenciador del resto de la oferta”.

¿El estancamiento de la industria audiovisual chilena tiene que ver con una situación polí­tica y económica o más bien con una incapacidad de la industria de responder ante el nuevo panorama de la convergencia?

“Ambas. Por un lado, hay un estancamiento en las polí­ticas públicas de fomento a la creación pero, por otro lado, también veo una falta total de dinamismo e innovación en los principales operadores de la industria, que son los canales de televisión abierta”.

¿El espectador chileno es un consumidor ávido de contenidos de calidad y nuevas ventanas?

“En este momento el espectador chileno está  diferenciado por clases sociales, entonces la televisión es una expresión más de la desigualdad. En forma corta y directa: la televisión abierta hoy es el YouTube de los pobres y los viejos, porque el resto de la audiencia migró ya hacia otras plataformas. El problema es que las compañí­as de producción no están en esas otras plataformas, por lo tanto la posibilidad de generar relatos de calidad se ha desdibujado; se produce con una inversión tope muy mí­nima que no permite tener estándares de calidad competitivos en el mundo”.

¿La consecuencia directa es que la gente deja de consumir contenido local y va a buscar el contenido de calidad afuera?

“Exacto. Pero sólo la gente que tiene la cultura y el acceso para poder ir a buscar este tipo de contenidos; hoy los sectores más acomodados de la sociedad chilena acuden a Netflix, en donde la disponibilidad de contenidos nacionales es muy reducida. Entonces se genera una brecha, una distancia del espectador con un contenido que lo represente y lo seduzca como una imagen de su propio subconsciente”.

¿Esto implica una pérdida de su identidad?

“Sí­, y eso se expresa muy claramente en el mercado infantil: la falta de creación nacional para ese mercado, pero sobre todo la falta de exhibición de esos contenidos para la audiencia nacional, es tan grande que para un muchacho joven tener valores que no sean exclusivamente norteamericanos desde su acceso y su conocimiento es muy difí­cil. Un niño crece viendo, por ejemplo, Cartoon Network, y nada de eso le habla de lo que él conoce en su entorno real”.

¿El modelo de negocio para promover la inversión local serí­a la coproducción?

“Desde mi punto de vista sí­ para los productores independientes. Ojalá vengan a instalarse a Chile los grandes operadores panregionales que de a poco han empezado a llegar, pero todaví­a hay una brecha muy grande en relación a lo que ocurre en Argentina o Colombia. Ojalá se animen a producir desde acá”.

¿Qué postura tendrí­an que adoptar los programadores locales para adaptarse al panorama de la convergencia?

“Es un camino largo, pero yo creo que no es sólo un problema de los programadores. Principalmente esto es una responsabilidad de la gerencia de los canales de no considerar otras ví­as de financiamiento para su pantalla. Por qué los canales chilenos no apuestan directamente a la internacionalización, por qué no crean un producto pensando que una gran parte del financiamiento la pueden conseguir en la internacionalización, no solamente a través de la facturación de la tanda comercial local. Esa innovación en el modelo de negocio es a lo que estamos expectantes. Lo que ha pasado es que, como no tienen esa innovación y cada vez se factura menos en los slots de la televisión abierta, el slot es lo que ha ido bajando de valor. Entonces, pretender calidad con una inversión menor es muy ridí­culo, sobre todo con el vertiginoso crecimiento de la tecnologí­a. Hoy tener acceso a tecnologí­a de altí­sima calidad no es un problema; el problema es poder levantar, por ejemplo, historias bien escritas. Invertir en desarrollo es sustancial, y en eso las grandes cadenas se equivocan”.

¿Es una concepción cortoplacista del modelo de negocio?

“Es una mirada miope. Si yo invierto poco en el desarrollo lo más probable es que ese producto sirva sólo para ese momento; en cambio, si yo invierto más, lo más probable es que ese producto no sólo sirva para ese momento sino que después pueda ocupar muchos momentos en otras pantallas. Animarse a exportar es el desafí­o de los canales de televisión en Chile”.

¿Este cambio necesita ir acompañado de polí­ticas gubernamentales?

“Siempre. En ese sentido, tanto el gobierno anterior como el actual han sido tremendamente miopes en Chile, porque no han visto la forma de salir del subdesarrollo o de la producción sólo de materia prima para evolucionar a una sociedad del conocimiento. La oportunidad sólo se da con la valentí­a de apostar para desarrollar una industria especí­fica que tiene la gracia de no tener consecuencias medioambientales; la nuestra es una industria que sólo crea valor”.

Por Wanda Marzullo

Comparte esta nota: