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Carlos Moltini: “Argentina tiene una regulación anacrónica y vieja”

En el marco de las “Jornadas Six Liberty II, Abrazo a la Libertad de Expresión”, el CEO de Cablevisión analiza la situación de la libertad de expresión en Argentina y las realidades regulatorias en la región.

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La semana pasado se celebraron en Washington D.C. las “Jornadas Six Liberty II, Abrazo a la Libertad de Expresión”, organizadas conjuntamente por el Centro de Estudios para el Desarrollo de las Telecomunicaciones y el Acceso a la Sociedad de la Información de América Latina (CERTAL) y la Asociación de Empresas de Telecomunicaciones para América Latina (TEPAL), con la coordinación académica de BYU. En este contexto, Carlos Moltini, CEO de Cablevisión, dialogó con Señal Internacional y analizó la situación de la libertad de expresión en Argentina y las realidades regulatorias en la región.

¿Cuánto aportan las Jornadas a la libertad de expresión en la región?

“Yo creo que es el primer paso de una sucesión de pasos que vamos a tener que dar. Las Leyes de Medios son una cuestión sistemática en toda la región, no es solamente un problema de Argentina. Obviamente, en Argentina se utilizó de la manera más bruta y más burda, porque se disfrazó con un ropaje de ‘democratización de la palabra y pluralidad de voces´. Entonces, en la región, creo que hay que unirse, y el cambio de autoridades en Tepal aporta mucho. Nuestra idea es que se le pueda dar a la organización una mirada diferente, que no sólo sea la convención de Cartagena o un par de reuniones nada más, sino que realmente Tepal sirva como organización para enfrentar los problemas de escala, de programación y, por qué no, regulatorios. Ahí se mezcla un poco también con CERTAL, que es una organización que trabaja fuertemente en la defensa de la libertad de expresión y de los marcos regulatorios. La unión de fuerzas entre Tepal y CERTAL hace que un lugar importante le ponga la mirada a un lugar que tal vez no está siendo mirado con todo lo que nosotros necesitamos que se lo mire; esto es lo que le da el marco y la fuerza a esta convención”.

¿Cómo ves la situación de la libertad de expresión en Argentina en este momento?

“Creo que hay mucho para pelear, y hay que seguir peleando, eso es algo a lo que no se puede renunciar nunca. Hay una libertad de expresión, en términos generales, frágil, porque un alto porcentaje de los medios están captados por el gobierno o condicionados por el gobierno porque no tienen independencia económica y la única manera de sostenerse es a través de la pauta oficial. Yo no estoy en contra de que haya medios estatales o inclusive hasta medios gubernamentales, pero creo que tiene que estar claro quién es estatal o quién es gubernamental. No puede haber medios pseudo-privados  que son realmente financiados, coptados y condicionados por el gobierno a la hora de expresarse. Y si encima se suma todo lo que hace el estado para que los medios independientes desaparezcan o estén más condicionados aún de lo que están (cepo publicitario o la propia Ley de Medios), se hace muy difícil”.

En comparación con otras realidades del mundo, ¿cuál sería el modelo al que habría que apuntar?

“No hay libertad de expresión posible si no hay independencia económica, y no hay independencia económica si no hay sustentabilidad en el largo plazo. Un medio gráfico tiene que reconvertirse; los diarios vienen vendiendo cada vez menos y tienen que ir a un modelo digital que vaya a saber cuál es realmente su capacidad de financiamiento. Entonces, si no se tiene una posibilidad económica, esa reconversión no es tal y no es posible. Realmente se necesita que la sustentabilidad sea en el largo plazo. Si no se tiene esa capacidad económica, tu sustentabilidad está en peligro, con lo cual tu independencia económica está en peligro, con lo cual tu voz está en peligro. Creo que el verdadero camino, el verdadero modelo, es ese. Obviamente ese modelo incluye una pauta oficial equitativa, que la distribución del espectro para que las voces se escuchen esté regulada (y no sólo entregado bajo licitaciones al mejor postor), pero también tiene que haber una regulación de telecomunicaciones para aquellos medios que no se incluyen en el espectro a la hora de generar su distribución y su voz. Creo que la Argentina tiene que entrar en ese nuevo debate, y la región también, para tener una regulación que haga convivir a los chicos y los grandes. El cambio y el desafío para adelante es enorme”.

¿Cuál es tu análisis sobre la regulación hoy en la Argentina?   

“Argentina tiene una regulación anacrónica y vieja que no responde a ningún patrón de la actualidad de hoy. Hoy la convergencia es una realidad y no hay absolutamente ninguna regulación que hable sobre eso. La Ley de Medios nunca fue pensada en pos de industria; si hubiese sido pensada en pos de industria lo que hubiese habido en Argentina es una ley de Telecomunicaciones que apuntara a la convergencia. Con las Jornadas, la idea es que -más allá de esta nueva dinámica de Tepal y un refuerzo en la dinámica de CERTAL- haya una mirada desde Estados Unidos a la región. Creo que la discusión que se da en el capitolio va a generar una mirada, un intercambio, y la posibilidad de ver aspectos regulatorios y aspectos de negocio. No es la final de la copa del mundo: es un torneo largo, este es un partido más, tal vez es uno de los clásicos. Lo miraría de esa manera: es un paso más en el trabajo hacia que se comprenda más la situación en América Latina y generar un poco de eco para ver cómo podemos revertir este proceso”.

 

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