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Fernando Gaitan: “El entretenimiento está yendo hacia productos más cortos”

El escritor y VP de RCN detalla cómo fue su vuelta a la escritura de novelas, cuáles son sus próximos proyectos y analiza los cambios en el panorama de los medios.

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Luego de años, el colombiano Fernando Gaitan, VP de RCN y autor de exitosas novelas como “Yo soy Betty, la fea” o “Café con aroma de mujer”, decidió volver a la escritura. En una charla exclusiva con Señal Internacional, el escritor detalla cómo fue su vuelta a la escritura de novelas, cuáles son sus próximos proyectos y analiza los cambios en el panorama de los medios.

¿Cómo viviste esta vuelta a la escritura?

“Estuve muchos años en la vicepresidencia del canal, como Productor General, y llevaba bastantes años sin escribir. Aprendí mucho. Me tocó la transición entre la televisión tradicional y todo lo que está surgiendo ahora. Esa migración del nuevo entretenimiento hace que las barreras se hayan ido diluyendo un poco. Ahora voy a escribir una serie corta, porque creo que esta nueva corriente está yendo hacia productos más cortos, más rítmicos, y esto es como una primera vez, como para entrar en esta nueva dinámica de los medios audiovisuales”.

¿Cómo es pensar y escribir pensando en la pantalla local pero a la vez en la internacional?

“A la televisión local y a la internacional, tal como están las cosas, hay que dividirlas. Esos híbridos hoy por hoy son muy peligrosos para una televisión local. Entonces, yo soy de la teoría que lo tienes que separar: la TV local, para tener presencia nacional, y la TV universal. Eso no exceptúa ni debe exceptuar que el entretenimiento universal no tenga que ser parte de la pantalla local. Tiene que serlo, tiene que librar sus costos y sus batallas en la TV nacional primero y luego salir. Lo difícil es que la TV local cumpla los mismos requisitos, porque son dos contenidos distintos con orientaciones diferentes”.

¿Sobre qué estás trabajando ahora?

“Actualmente estoy haciendo algunas asesorías en producción: una novela sobre el carnaval de Barranquilla, que es muy local; otra sobre el posconflicto colombiano y cómo lograr la conciliación más allá del factor político, que es un argumento mío desarrollado por tres guionistas; también estoy en la producción de la novela “La ley del corazón” y, por último, estoy escribiendo una serie corta de 13 capítulos que se llama ‘Yo no soy Méndez’, que es un thriller de humor, una tragicomedia sobre un hombre que lo obligan a casarse con una mujer que no conoce”.

En este contexto de cambio televisivo, ¿qué te cambió a la hora de escribir?

“Creo que si el contenido es bueno, subsiste. Las telenovelas coreanas o turcas, no es que planteen relaciones novedosas. Al contrario, están planteando temas anacrónicos muy válidos. Han hecho una gran revelación al mostrar estas historias de amor extremas, épicas, con barreras, con el honor en el medio. Eso funciona sorprendentemente bien. Es difícil decir que los contenidos como tal deben cambiar, porque sorprenden de cualquier manera. También hay que entrar en las nuevas tendencias de las redes, las webseries, mostrar tipos de relaciones diferentes. Internet, al final de cuentas, también es todo. Hoy todos los contenidos valen”.

¿Estás atento a todas esas cosas a la hora de buscar ejemplos? ¿Te mantienes al tanto?

“Sí, claro. Las sigo con mucha atención, aunque no soy muy bueno en eso. Esto de las redes tiene unas libertades extraordinarias que ni la televisión ni el cine tienen. Todo vale, todo cabe. Pero lo que más se asemeja a lo que uno hace en la televisión son las webseries, con relatos cortos, bien contados. Yo creo que la televisión tiene que ir un poco a eso”.

Ahora que volviste a la escritura y estás con estos proyectos, ¿qué pretendes cuando estén terminados? ¿Cómo los imaginas diferentes en relación a uno de hace 20 años?

“La duración me parece muy interesante. Eso es una muy buena noticia para los escritores, que ya no se fomente tanto el formato de 120 horas. Eso para mí era un desafío. Ya con 55 años, sentarme y hacer un formato tan largo significaba dos o tres años de trabajo terribles, duros, difíciles. Eso alienta mucho a los escritores, ver que la luz al final del túnel se ve de entrada, algo que no pasaba en la telenovela tradicional, donde los túneles parecían ser infinitos. En lo personal como escritor eso ha sido un gran aliciente. Segundo es el tema de la web. Quizás el lenguaje del cine sea lo más aproximado a eso, por la narración, velocidad, vertiginosidad con la que se cuenta una historia. Un drama de 120 horas uno se sienta a contarlo con mucha tranquilidad. Ahora ya empieza a correr un tiempo más similar al del cine, donde cada minuto es valioso. Esperaría que salga un producto ágil, para una audiencia amplia, donde también los jóvenes se diviertan viéndolo, además del público tradicional de TV. Esa es la apuesta”.

¿Ves mayor necesidad de entretenimiento? ¿Ves una audiencia que consume más rápido?

“Antes era televisión o cine y se acabó. Hoy por hoy el entretenimiento está muy fácil: televisores, computadoras, celulares, todo tiene entretenimiento y es solo prenderlos y encontrarlo. La velocidad con la que han cambiado los medios es histórica, no creo que se vuelva a repetir un cambio tan fuerte. Empezaron siendo procesos lentos, de años, y ahora en cada momento te sorprenden con nuevas cosas que son populares,  para gente común, no para estratos altos o elites culturales. Si antes, con la entrada del cable, era difícil, ni hablar ahora. Eso también hace que sean obras cortas. El espectador ya no tiene paciencia para sentarse a ver dramas con historias tan largas, aunque todavía ese público existe, es importante y hay que conservarlo. Lo que sentimos es que como canal tenemos que estar en todo y no resignarnos a perder a ninguna audiencia, o sacrificar públicos que nos siguen. Hay que seguir experimentando, buscando nuevas formas narrativas y estar en lo multimedia, porque así se expande la presencia del canal como creador de contenidos”.

¿Por qué elegiste el thriller de humor para volver a escribir?

“Porque a mí me encanta la comedia, siempre me ha gustado. No quería una cosa tan seria y me pareció interesante un thriller, que podría parecerse tranquilamente a una ‘narconovela’, pero está hecho en otro tono, en otro nivel. Es casi como una parodia de ese tipo de thriller”.

En cuanto a este nuevo contexto, ¿qué es lo que más crees que cambió al momento de escribir?

“Durante todo el tiempo que estuve en la vicepresidencia viendo la ‘carnicería’ pensé: ‘bueno, por lo menos ya estoy metido aquí y no metido en la escritura’. Sí me sirvió ver mucho la defensa del medio, la parte del negocio y de las audiencias, que a fin de cuentas, nuestro negocio como escritores es más de las audiencias que de la publicidad o del mercado. Siento que de alguna manera lo que no puede cambiar en la historia de las narrativas son las emociones de los personajes, el sentimiento”.

¿En el fondo la base de una buena historia es la misma?

“Para mí, sí. Veo también formatos donde no hay emociones, hay otros valores expuestos. Hay muchas cosas en Internet de las que yo no tengo nada que ver, pero veo que funcionan. Es tan ancho el universo de lo que es el entretenimiento ahora que es difícil decir que uno con un producto ahora puede abarcar todo el espectro. Hay gente a la que le gusta ver y sentir historias, y yo tengo que meterme ahí, que es lo que más o menos sé hacer: contar historias con emoción, con sentimiento humano”.

Por Diego Alfagemez desde Los Ángeles.

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